
Belmez volvió a vivir, el pasado 15 de agosto, una de sus jornadas más esperadas del año con motivo del tercer día del triduo en honor a Nuestra Señora Santa María del Castillo. La fecha, marcada en el calendario de vecinos y devotos, se convirtió en un punto de encuentro donde la fe y la tradición se entrelazaron con la convivencia y la fiesta.
La tarde comenzó con la celebración de la Santa Misa, oficiada en un templo que se llenó de fieles dispuestos a honrar a su patrona. En primera fila se encontraban las autoridades municipales, representantes de la hermandad y miembros de la banda de música de Belmez, testigos del fervor que la Virgen del Castillo despierta cada año. El ambiente era solemne, marcado por los cantos litúrgicos y la emoción de quienes, con mirada devota, esperaban acompañar a su Virgen por las calles del municipio.

Terminada la Eucaristía, la expectación se trasladó al exterior. La imagen de la Virgen del Castillo salió en procesión, engalanada con flores y rodeada por la luz de la tarde. Decenas de vecinos, junto con visitantes de otras localidades, se unieron al cortejo, que avanzó lentamente al ritmo de la banda de música. El calor de agosto no fue obstáculo para que el fervor popular se hiciera sentir en cada esquina, en cada balcón adornado, en cada aplauso y en cada mirada cargada de fe.

El recorrido, solemne y emotivo, devolvió la Virgen a su templo, pero la jornada no terminó ahí. Con la caída de la noche, las calles de Belmez cambiaron de tono y se llenaron de música y alegría con el inicio de la tradicional verbena popular. La plaza se convirtió en un lugar de encuentro intergeneracional: los mayores compartían anécdotas de otros años mientras los más jóvenes disfrutaban del baile y la diversión. Visitantes y vecinos se mezclaban en un ambiente festivo que reforzó el espíritu comunitario y hospitalario que caracteriza a esta comarca.

La celebración del triduo es mucho más que un acto religioso: es un reflejo de la identidad de Belmez, una tradición que une a generaciones y que combina la devoción con la convivencia. Desde Diariodebelmez.com queremos destacar y agradecer el esfuerzo de todos los que hacen posible esta festividad, y muy especialmente a la hermandad de Nuestra Señora Santa María del Castillo, cuya entrega, generosidad y dedicación mantienen viva esta tradición que tanto enorgullece a los belmezanos.
