
Villanueva del Rey vivió el pasado domingo 17 de agosto una de las jornadas más duras de los últimos años, cuando un voraz incendio forestal calcinó cerca de 400 hectáreas de terreno en su término municipal. La magnitud del siniestro obligó a desplegar un importante operativo de extinción que trabajó sin descanso durante toda la jornada para contener las llamas y evitar daños aún mayores.
Desde primeras horas de la mañana, numerosos medios aéreos sobrevolaron la zona descargando agua y retardante para sofocar los puntos calientes. En total, participaron en la operación 16 retenes de especialistas, 6 camiones autobomba, 4 aviones de carga en tierra, 6 helicópteros, 1 avión de coordinación, 3 bulldozer, 7 técnicos de operaciones y 1 técnico de extinción. Además, el dispositivo contó con la dirección del centro operativo, su subdirector y el grupo de mando regional, que coordinaron los esfuerzos para frenar el avance del fuego.

Gracias a la rápida actuación de los equipos de emergencias y la colaboración entre los distintos recursos, se logró estabilizar el incendio a lo largo del día, aunque el balance final deja una profunda huella en el paisaje natural de la localidad. Los vecinos vivieron con angustia lo que ya muchos califican como un “domingo negro”, al ver cómo el fuego avanzaba rápidamente devorando monte y parajes de gran valor ambiental.
Ahora, Villanueva del Rey inicia un difícil proceso de recuperación. Además del daño ecológico, con la pérdida de flora y fauna, se suma la preocupación por el impacto económico y social que este incendio pueda tener en un municipio estrechamente vinculado a su entorno natural.
Las imágenes del antes y el después reflejan la crudeza de la tragedia: un paisaje ennegrecido que contrasta con la vitalidad que mostraba apenas unos días atrás. La localidad espera que la solidaridad y el apoyo institucional permitan devolver la vida a estos montes, conscientes de que la recuperación será lenta pero posible.